¿Existe el vacío absoluto? ¿Qué relación guarda esto con el espacio y el infinito?

Antes de imbricar los conceptos vacío e infinito en una discusión sintética de la filosofía del hombre común hagamos algunas aclaraciones: Son conceptos referentes a la materia y existen en nuestras mentes solamente como representaciones. El infinito es ahora nuestro foco de atención. El espacio y el tiempo desde hace mucho son considerados propiedades de la materia.

Habíamos visto que lo infinito se correspondía con una eterna contabilidad de algo en dos sentidos: hacia lo grande y hacia lo pequeño. Es necesario decir que si las cosas son infinitas entonces ningún ser humano ha llegado a un lugar donde pudiéramos decir ¡WOW, YA ESTAMOS EN EL INFINITO! Lo que sí es posible, asombrosamente, es representárnoslo mentalmente.

Para estar claro del contexto en que la filosofía del hombre común se mueve al incursionar en estos conceptos tomemos operacionalmente el criterio de que materia es todo lo que existe, independientemente de nuestra conciencia, cuya existencia se puede definir como objetiva y que es corroborada por nuestros sentidos o por artefactos creados por los seres humanos que permitan determinar la existencia de algo. De hecho la sustancia es materia pero también los son las radiaciones y los plasmas.

Empecemos:

Ayer todo Estados Unidos fue sorprendido por la noticia de que un avión que viajaba desde Nueva York a Dallas tuvo que aterrizar de urgencia en Filadelfia por haber perdido un motor. Hasta aquí no hay una relación directa con este tema. El vínculo comienza cuando una esquirla que se desprendió del motor rompió el cristal de una ventanilla y una pasajera fue succionada y tenía una gran parte del cuerpo fuera del avión a través del hueco que se formó. Así dice la noticia pero yo diría que la atmósfera del interior del avión que estaba a una presión normal al tratar de equilibrarse con la exterior a 10 km de altura empujó hacia afuera a la mujer. Evidentemente, antes de haber una salida había más aire relativo adentro que afuera.

Yo sé bien que los físicos no dirían aire relativo, pero esta filosofía es del hombre común para los hombres comunes y supongo que me entiendan. De la misma manera digo que afuera del avión había un vacío relativo. Si tenemos un globo bien tenso por el aire que le hemos insuflado y lo pinchamos con una aguja el aire sale rápidamente hacia afuera. Lo mismo pasó en el avión de la noticia: era, a esa altura, relativamente un globo, porque la presión atmosférica a casi diez kilómetros de altura es muy baja.

Un poco más arriba hubiera sido fatal. Entre más altura menos aire, es decir menos presión y llega un momento en que no hay atmósfera ¿pero hay vacío? Depende de cierta cualidad o límite del concepto. Al menos no hay vacío absoluto.

Experimentemos:

Desde hace tiempo existen las máquinas de vacío. Incluso el principio se usa para ciertos equipos de limpieza que recogen el polvo por succión. Se trata de una bomba de aire que en vez de echar el gas atmosférico hacia adentro de un recipiente lo saca de él hacia la atmósfera. Es un compresor al revés.

Vamos a tratar de hacer el vacío absoluto en un recipiente. Tomemos uno que tenga, por ejemplo un espacio interior con una capacidad de diez litros de aire. Además del espacio del recipiente vamos a dejar adentro una bola de acero pequeña. Después le diremos por qué. También va a ser transparente aunque de un vidrio muy duro, capaz de resistir las altas presiones.

Empezamos a sacar el aire todo el tiempo hasta que no haya absolutamente ninguna partícula de ninguno de los gases que conforman la atmósfera. Imaginémonos que esto es posible y comprobable con la tecnología que tenemos. Imaginemos que hemos hecho el recipiente de tal calidad de cristal que no permite que las partículas de su superficie se evaporen y salten a nuestro vacío. Cuando ya nos convencemos de que tenemos diez litros de vacío nos preguntamos ¿hemos logrado el vacío absoluto?

Un físico nos dice que no tenemos vacío absoluto porque al ser de vidrio la luz entra y aunque siendo diferente a la sustancia, al existir objetivamente es materia. Ni tardo ni perezosos llevamos nuestro recipiente a una habitación oscura y le hacemos la misma pregunta a un físico y nos dice que además están entrando numerosas otras radiaciones invisibles que vienen del cosmos y que atraviesan todas las sustancias. Entonces bajamos a una profunda caverna con nuestro recipiente de vacío y le hacemos la misma pregunta al físico. Su respuesta es que todavía hay partículas del cosmos, como los neutrinos, que posiblemente estén dentro del recipiente.

Pero como esto es un experimento mental, con el permiso de Einstein, nos vamos a imaginar que por un espacio de tiempo ninguna radiación del espacio atraviese el recipiente donde tenemos preso nuestro vacío. Allá abajo, en nuestra profunda caverna, donde no hay luz ni radiaciones cósmicas movemos nuestro recipiente cambiándolo de posición y unos sensores en la pared de nuestra cápsula de cristal (Recuerde que estamos en la oscuridad) dicen que la bola de acero no flota sino que siempre cae a pesar de estar en el vacío. Y el físico opina que no hemos logrado en el vacío absoluto porque ahí dentro hay gravedad, que él no sabe qué es realmente esto pero que se conocen sus propiedades y sus consecuencias, por tanto concluye que nuestro recipiente está lleno de un componente misterioso portador de la gravedad.

Entonces decidimos llevar nuestro recipiente en el que guardamos nuestro vacío al espacio, bien alejado de la tierra, dentro de de un módulo que entra en órbita alrededor del planeta en que vivimos. Por supuesto, hemos encerrado nuestro recipiente dentro de otro que no permite que las radiaciones cósmicas lleguen al vacío que tenemos prisionero en nuestro compresor al revés. Ahora desde el puesto de mando en la Tierra observamos que la bola de acero pasa largo tiempo sin hacer contacto con la pared del recipiente que sirve de cepo a nuestro vacío ¡Flota! Pero el físico nos llena de tristeza diciéndonos que solo hemos logrado la impesantez, que la gravedad sigue atravesando el espacio de la expansión creada entre paredes de cristal, por tanto, todavía no hay vacío absoluto.

Entonces al borde de la locura le digo que enviaré al vacío logrado mucho más allá de la última galaxia tan lejos como pueda hasta encontrar que no hay gravedad. El físico me dice que aunque duda que lo logre, en el supuesto que fuera posible tampoco puede considerarse vacío absoluto porque al ser un espacio dentro de un recipiente este tiene dimensiones (tamaño, esto es largo, ancho y altura) y esta es una propiedad intrínseca de la materia. Y el físico concluye solemnemente: Mientras existan dimensiones algo existe ahí por tanto no hay vacío absoluto.

Termino el experimento con la triste convicción de que el vacío absoluto será lo mismo que la nada y la nada no existe, físicamente. Se trata de que si logramos tal cosa habríamos llegado a un extremo de lo infinito y... carecería de sentido este concepto a partir de ese momento, por lo menos en su extremo de lo pequeño.

Paradójicamente, el vacío relativo es la escasez de sustancia en un espacio hermético de un tamaño determinado mientras que el vacío absoluto sería la total inexistencia de todas las formas de la materia y por tanto no podría encerrarse en un espacio con volumen.

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