Arquitectura arcaica
La arquitectura arcaica o primitiva no cumple todavía su participación plena en el arte aunque en el hombre moderno pueda motivar emoción estética dada la diversidad de las concepciones sobre el tema actualmente. Su tarea era brindar refugio y protección a los seres humanos o sus bestias ante los eventos climáticos y los ataques de fieras. Algunas estructuras, como las megalíticas servían para el culto de los dioses o para los rituales mágicos, teniendo estas un desarrollo más creativo y menos prácticos pudieran considerarse al primer paso hacia las propuestas arquitectónicas no utilitarias.
Si queremos definir la arquitectura arcaica artística ya tendríamos que remontarnos al periodo preclásico y sería difícil separarlo de los períodos clásicos griego, sumerio, mesopotámico y egipcio entre los más conocidos o divulgados. Algunos títulos de libros que se refieren al periodo arcaico realmente son más amplios en su contenido que nuestra definición dada más arriba.
Los primeros pasos de la arquitectura fueron la adaptación del medio, sobre todo de los espacios que aportaban condiciones previas de adaptabilidad como las cuevas. Ya en este periodo el hombre hizo arte, pero no necesariamente como un todo de la edificación. De esta manera las pinturas rupestres pueden considerarse como obras independientes.
El manejo del equilibrio y la armonía como categoría estética solamente se ve con intención creativa en las propuestas rituales religiosas; una forma de agradar a las deidades o de interpretar sus misterios. Estas categorías en chozas y otras construcciones de comunidades primitivas y aisladas más bien nos parecen como resultados inconscientes al desafiar la gravedad y otras fuerzas de la naturaleza como la lluvia, el viento y la gravedad.
La destrucción por el tiempo de las casas y templos construidos en la antigüedad con materiales no perdurables hace que el estudio sea difícil y que tenga que reinterpretarse por medio de los pueblos que viven en comunidades aisladas de nuestra civilización.
