Universo
Frente a los misterios de nuestra existencia que pocos se paran a pensar para evitar la sensación de soledad y frente a la inmensidad del universo nos sorprende lo infinito, concepto que nos inculcaron en la escuela y hasta un símbolo se nos quedó de los que no tenía fin. Estamos acostumbrados a pensar en el universo como lo grande lo inmensurable donde posiblemente hay mundos inalcanzables por nuestros vehículos cósmicos, por ahora.
Pienso que la mente de casi todos nosotros exceptuando a los matemáticos y los que se han entrenado en el pensamiento abstracto están poco preparada para filosofar sobre lo infinitamente pequeño. Pero de la misma manera que si la grandeza e inmensidad no tiene fin, tampoco la pequeñez del micromundo lo tiene. Solo que es más fácil mirar hacia el cielo y ver los millones de estrellas y luego cuando nos dicen que esos son soles como el nuestro, y más grandes y más pequeños que el nuestro, nos podemos representar con mayor facilidad el macrouniverso.
Hombres que habían dominado la ciencia y aportado grandes tecnologías a la humanidad incluso en el campo de la electricidad se negaban a creer que el átomo era divisible. Pensaban como los filósofos antiguos que intuyeron al átomo como lo que no se podía fraccionar.
El universo micro es tan sorprendente como el universo macro. Para lo pequeño no solo el átomo se ha dividido a voluntad del hombre sino que se han descubierto nuevas partículas, cada vez más chicas y sutiles, y algunas de vida muy efímera, no medibles con nuestros cronómetros corrientes. Complicados y costosos laboratorios llamados aceleradores de partículas han sido puestos en manos de los físicos que cada día penetran más en los secretos del micromundo. Para nosotros es inagotablemente infinito. Extrañas fuerzas mantienen a esas partículas unidas al átomo. Algunas se escapan o algunas penetran de nuevo. A esas y otras travesuras de la micromateria se dedican los sabios y han hecho mucho aporte al conocimiento pero todo tiene un límite para la ciencia, hasta un tiempo, y están en el nivel en que se limita andar a pasos rápidos, como si de momento se hubiera estancado el descubrimiento de nuevas esferitas microatómicas. Cuando eso sucede en la búsqueda de conocimiento el hombre recorre a la filosofía para resolver el problema: He aquí que se ha creado la teoría de las cuerdas, donde hay unas partículas, las más pequeñas posibles, que son como energía, y que no es el componente de cada una la que las determina, porque todas tienen la misma materia, sino el ritmo.
El otro infinito, el grande, el que más fácilmente nos podemos representar por los conocimientos que nos dieron en la escuela guarda también asombrosos detalles para el humano. Lo primero que nos damos cuenta es que vivimos en un esferoide al que llamamos Tierra y clasificamos como planeta. Para ser tal debe girar alrededor de una estrella que es un cuerpo calientísimo y mucho más grande. Nuestra estrella se llama Sol. Hay muchos más planetas, ocho en total, aunque antes se consideraban nueve. También hay muchas más estrellas de las cuales una inmensa cantidad podemos ver por la noche cuando miramos al cielo. Esas que vemos giran alrededor de un centro y forman una espiral gigantesca al que llamamos galaxia. A la nuestra la nombramos la Vía Láctea. Pero hay otras galaxias mucho más allá de la nuestra, como una llamada la Nebulosa de Andrómeda.
En nuestra galaxia los científicos han descubierto que alrededor de las estrellas se mueven planetas como sucede aquí en el Sistema Solar. A esos cuerpos le han llamado esos exoplanetas. Los científicos son gente soñadora y romántica como los poetas. A pesar de que ahora mismo hay quienes amenazan con apretar un botón y provocar una guerra nuclear que acabaría con la humanidad ellos piensan que algún día podremos colonizar uno de esos cuerpos celestes lejanos.
Los astrónomos son personas pacientísimas y enamoradas de su trabajo, que para mí es uno de los más bellos del mundo. Ellos se sientan y hacen girar grandes telescopios apuntando hacia la inmensidad del universo, buscando cosas nuevas que descubrir. Realmente han encontrado fenómenos y objetos celestiales y han desvelado algunos misterios. Por las estructuras de los cúmulos de estrellas han descubierto que hay muchas galaxias, más lejos que la Vía Láctea y mucho más lejos que la Nebulosa de Andrómeda. Ellos han calculado horas y horas y han deducido que todas están unidas por una descomunal fuerza de gravedad por lo que forman un sistema al que han llamado Metagalaxia. Por supuesto muchos han creído que si existe esa metagalxia deben existir muchas otras más aunque todavía no las podamos ver. Por lo que el fin del universo no existe todavía o lo que es lo mismo, se trata de lo macroinfinito.
Con su paciencia extraordinaria miraron que en algunas partes de la galaxia habían centros que no emanaban luz y no daban ninguna señal de tener volumen pero que atraían a todo lo que por su alrededor pasaba, posiblemente tragándoselo de manera terrible. Como que no había nada que ver han pensado que se trata de materia altamente concentrada en un punto infinitamente pequeño, inimaginable para las mentes no acostumbradas a esos asombros. Su fuerza de gravedad es tan alta que se chupa hasta la misma luz. Le llamaron hoyos negros. Si alguno de esos ¿cuerpos? Se acercara al sistema solar sería su fin, pero no hay que temer se encuentra tan lejos que un rayo de luz viajando a trescientos mil kilómetros por segundo tardaría mucho pero muchos años en llegar desde allá hasta el más cercano de esos huecos del universo.
Todavía hay muchas más cosas para dejarnos con la boca abierta de asombro. Por nuestro mismo sistema solar pasan los cometas y otros cuerpos dispersos. Estos vienen de las profundidades, más allá del más alejado planeta que gira alrededor del sol formando un huevo gigantesco en su órbita, muy excéntrico, pues se acercan mucho al sol para después alejarse una grandeza de espacio.
El cielo está lleno de cosas. Hay gigantescas piedras girando alrededor del Sol. Algunas de esas piedras han caído a la Tierra despedazándose antes de llegar, porque la atmosfera terrestre nos protege. También los hombres creían que aparte de esos cuerpos celestes lo demás era un inmenso vacío que solo llenaba la luz. Pero ahora han pensado de otra manera y se habla de una cierta materia diferente a como estamos acostumbrado a verla y la han llamado materia oscura. Según ellos cubre la mayor parte de los espacios interestelares.

